El Significado lo atribuímos a los adultos

15 de Octubre de 2019

El Significado lo atribuimos los Adultos
 
Una vez más nos toca reflexionar sobre el significado que estamos atribuyendo en nuestro diario vivir a diferentes situaciones de nuestra cotidianeidad.
 
Nuestros hijos, más que percibir la realidad en sí, perciben nuestros estados emocionales, pero muy por sobre todo, perciben el significado que atribuimos sus seres significativos a cada situación.
 
Nuestro Querido Colegio se ha caracterizado siempre por su laicidad; por su capacidad y sus características para ser elegido y elegible por familias de diferentes religiones, ideas políticas y sobre todo y en este rasgo se distingue de otras Instituciones Educativas, por familias provenientes de diferentes países.  Eso fue uno de los valores con los que soñó el Querido fundador del Richard Anderson, cuando pensó en el estilo de ser humano que quería formar; personas abiertas, solidarias, capaces de “ver” al mirar a quienes tenían a su lado. Capaces de comprender que existen otros países, otras culturas, otras maneras de mirar la vida, que pueden enriquecer la nuestra.  De esta manera, se vuelve nuestra obligación ser personas de bien, empáticas, capaces de recibir y albergar al que llega de otros lares, y aprender sobre sus costumbres, su país, su estilo de vida, pero muy por sobre todo, hacerlo sentir  “en casa”.
Por esta familia han pasado niños de varias partes del mundo; cosa que debe llenarnos de orgullo.
Nuestro colegio participa del proyecto “Model United Nations”, de las Naciones Unidas, y durante éste mes de Octubre y por primera vez, tendremos el Orgullo y la Responsabilidad de ser sede de una de las conferencias de este programa que nos prepara para la vida.
 
Nuestros liceales tienen la posibilidad de representar a diferentes países en temas de enorme interés, como podrán hacerlo en el futuro como verdaderos miembros de las Naciones Unidas.  En ellos radica nuestra esperanza de un mundo que sea cada vez más humano, y más comprometido con la igualdad, los derechos y la solidaridad.
 
Pero este aprendizaje necesitamos inculcarlo desde los años más tiernos.  El respeto por las diferencias culturales, de color de piel, de origen, lejos de separarnos, deben ser una oportunidad de aprender y poner en práctica los valores de integración, de empatía, de preocupación y ayuda a quien viene de lejos afrontando un cambio.  El ejemplo sigue gritando mucho más fuerte que el discurso y como padres no podemos olvidar esto.
Frente al compañero de clase que viene de otro país, aprovechemos la oportunidad para trabajar los valores; para buscar con la maestra dónde queda su país, cuán difícil tiene que haber sido para nuestro amigo dejar su cultura por un tiempo y adaptarse a un país nuevo, quizá sin siquiera conocer el idioma.  Plantearnos como familia “de qué manera podemos ayudar”, y poner en palabras ensayando la empatía “cómo será que se puede estar sintiendo este amigo que está enfrentando esta nueva situación de tanto cambio”.
 
Que este siga siendo un diferencial de Nuestra Institución y del tipo de alumno con el que Mr. Anderson soñó formar.
 
Que siga siendo una impronta de esta gran familia.  Al fin y al cabo, y cada vez más, nuestros niños son “ciudadanos del mundo”, y son los futuros timoneles.  Ojalá ellos puedan construir un mundo más humano, más justo y donde reine la comprensión y se puedan tender puentes y no abismos.
 
A nosotros nos queda ser ejemplo y atribuir significado.

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