HOSTIGAMIENTO ESCOLAR; UN PROBLEMA QUE SE AGRAVA MAS CUANTO MENOS SE MIRA.

20 de Agosto de 2019

El bullying, o lo que es lo mismo, el acoso psicológico, moral y/o físico, llevado a cabo en los centros educativos, donde un alumno ejerce poder sobre otro, de un modo sistemático y con la intención de dañarlo, es un problema, también en Uruguay.

En el año 1993, Dan Olweus, (de orígen noruego) publicaba su libro “Bullying at School: What we know and what we can do”, (Cambridge, Londres), en el cual nos advertía que las cifras podían dispararse.

Hoy, la rápida propagación de esta forma de violencia ha servido para demostrar que el bullying  no ocurre siempre de la misma forma y puede prender y prosperar en grupos diversos. No se limita a una clase social, ni a lo cultural.

Hoy día, y en base a estudios epidemiológicos, sabemos que en nuestro país, aproximadamente tres de cada diez niños sufren hostigamiento escolar y también que, pocas veces lo comunican.

Por eso mismo, cuando lo hacen, debemos escucharlos con respeto y actuar en equipo, tanto padres, como familias e Institución educativa.

Debemos erradicar el mito del “buchón”, ya que el alumno debe sentir que tiene todo el derecho de asistir al centro educativo a poder aprender y desarrollarse con felicidad.

¿Cómo sabemos que se trata de bullying?

Debe cumplir con tres condiciones;

Tener intencionalidad; es decir, la intencionalidad de dañar a otro.

Tiene que ser mantenido en el tiempo, o sea reiterado

Y debe existir un desequilibrio de poder, que no solo tiene que ver con la edad o el tamaño físico, sino que puede ser de más de un hostigador hacia una víctima, o de tipo psicológico, emocional, etc.

Es más frecuente en primero, segundo y tercero de liceo, pero puede darse en todas las edades.  Es también un fenómeno de “bajo ruido”, ya que tiende a darse en lugares donde los adultos no pueden verlos y especialmente a través de las redes sociales, y a su vez, los chicos hostigados temen contar lo sucedido por temor a las consecuencias.

Entonces estos chicos que padecen el hostigamiento suelen comenzar a presentar síntomas, especialmente bajo rendimiento escolar, no querer asistir al centro educativo, o presentar frecuentes dolores (como dolor de cabeza, estómago, etc).

Y es realmente así; para muchos niños, la escuela comienza a respresentar un gran sufrimiento.   Sus compañeros los aíslan, se burlan de ellos, les ponen “nombretes”, los agreden de variadas maneras; son niños que están siendo objeto de un problema que existió siempre y que recién hace algunos años comenzó a ser objeto de estudio por parte de quienes trabajamos en el ámbito de la salud mental.

El hostigamiento es la agresión repetida y sistemática de uno o varios niños hacia otro.

Hoy día los niños tienen a mano más herramientas que antes para hostigar.  Pero también los padres podemos recuperar nuestro rol de educadores, sobre todo frente a las redes sociales, no dejándolos solos con las mismas y recordando que lo ideal es “a menor edad más control, a mayor edad más confianza”.  Es preciso que sepan que en caso de que accedan a redes sociales no estando aun preparados para manejarlas, los adultos tendremos acceso a sus contraseñas y estaremos mirando sus publicaciones.  No olvidemos que los límites contienen y que el NO sigue siendo AMOR!.

Citando a la Dra. Natalia Trenchi, “El hostigador nunca es un niño feliz.  Incluso muchos de ellos están deprimidos. Por lo general son niños agresivos, con mucha rabia contenida, que puede tener diferentes causas. Sin que él lo tenga muy claro a veces, siempre se están sintiendo en alguna desventaja ya sea académica , social o afectiva. Muy frecuentemente demuestran falta de pertenencia a la institución escolar. Son niños que manejan mal sus emociones y que tienen escaso auto- control: su impulsividad les dificulta pensar en las consecuencias de sus actos. 
Es un mito frecuente que el hostigador siempre es un débil disfrazado de fuerte. La investigación ha demostrado que pueden ser bastante seguros de sí mismos. 
Por lo general vienen de hogares poco cálidos en los cuales han aprendido a resolver los conflictos a través de la violencia. La violencia familiar puede ser explícita entre los miembros de la familia, hacia los de afuera o como método de disciplina o simplemente ser una tolerancia filosófica hacia la violencia como método de resolver problemas. 

¿Porqué hostigan? La motivación para cometer actos de hostigamiento suele ser la necesidad de tener poder o dominio, de hacer algo que creen que les conferirá prestigio. Otras veces es porque están muy enojados con el entorno, con su vida y buscan satisfacerse haciendo sufrir a otro”. 


Por supuesto existen otros actores además del hostigador u hostigadores y hostigado u hostigados y son los espectadores, que pueden ser pasivos o activos.  En este aspecto es bien importante considerar la importancia del diálogo en casa, ya que algunos alumnos simplemente observan y se mantienen al márgen y otros pueden estar apoyando con una sonrisa o un gesto (quizá incluso por miedo a no ser ellos objeto de bullying), pero debemos mostrarles que de ésta manera estamos siendo en cierta forma “cómplices” de algo que no está bien.

Lo que queda claro es que un niño feliz jamás es un niño problema. Un niño que está a gusto con la persona que es, no necesita molestar a sus compañeros.

Y también es importante subrayar que, para poder hacer una intervención adecuada, es necesario que exista una buena comunicación entre las familias, para saber en qué lugar se está posicionando nuestro hijo, y también una buena comunicación con la Institución.  Esta última debe basarse siempre en una alianza de trabajo y  un vínculo de confianza, partiendo de la base de que todo se hace desde el cuidado y amor por los alumnos y no para poner en cuestión a un alumno ni a su familia.

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